El veterano actor y director Jacinto Molina, más conocido por su “alias” artístico de Paul Naschy, astro de culto del cine de terror español de los 60 y 70, con decenas de distintos personajes tan propios del género como el hombre lobo, Drácula, Mr Hyde y algún que otro jorobado, ha fallecido este martes 1 de diciembre en Madrid, víctima de un cáncer a los 75 años. Deja un próximo film póstumo, La herencia Valdemar, y una enorme lista de admiradores en todo el mundo, entre ellos Quentin Tarantino o Steve Spielberg.
Y eso que hace muy poquito, en nuestro programa A través del espejo de UNIRADIO , teníamos la oportunidad de hablar de la vasta producción existente de películas sobre licántropos y hombres lobo. Un estudio que comenzaba con una reflexión histórico-mágica del mito del hombre lobo, pasando por los antecedentes literarios y comenzando por los primeros ejemplos en cine hasta llegar a la fecha actual. En ese recorrido hicimos un inciso para destacar la figura de Paul Naschy, trabajo que recayó en manos del compañero Alfonso Merelo, quien nos reveló que tanto el nombre artístico de Naschy como el de su personaje Waldemar Daninsky fueron una estrategia para eludir la censura franquista que no veía con muy buenos ojos que un hijo español encarnase la mitica figura del licántropo que acecha a la masa en noches de luna llena. Oportunidad que también servía para informar de la aparición de una biografía muy completa realizada por la revista Scifiworld.

Los compañeros de Paul Naschy en su última película, La herencia Valdemar, -rodada hace un año y cuyo estreno será en enero- declaraban que Naschy era «un hombre extraordinario y un apasionado de su trabajo», y a quien agradecen el haber compartido con ellos «sus infinitas anécdotas» vividas a lo largo de toda su carrera. El cineasta José Luis Alemán, director del filme-quien para debutar ha decidido adaptar al maestro Lovecraft- se mostró «sorprendido» por la noticia, ya que «aunque la esperábamos porque padecía un cáncer en su forma más grave desde hacía un año, se nos ha ido muy rápido». Alemán asegura que trabajar con él fue «una gozada» y admite que la cinta es, en realidad, «un homenaje» al actor, «el motor del cine fantástico clásico español». «Paul fue la incorporación más clara que teníamos para la película por ser ésta un filme de terror de corte clásico. Él es, sin duda, el mejor maquinista del cine fantástico español», afirma el director y guionista, quien recuerda que durante el rodaje «mandábamos el ensayo a paseo para que Paul nos contara todas sus anécdotas»


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